Tuve una pesadilla en donde Musa corría un gran peligro a manos de una bestia azulada enorme que yo jamás había visto en mi vida. Desperté y al no encontrarle tomé mi espada y me dispuse a buscarla con la mirada (ya que gritar el nombre de una Diosa en medio de un bosque lleno de criaturas indómitas no es una gran idea). Fue extraño, me sentí desconcertado al inicio, perdido y desolado, llegué a sentir algo de angustia. Casi se cumplían dos años desde que la Diosa había muerto y yo había sido embarcado en ésta misión, pero en ese momento no lo había pensado así., tan solo sentía cosas inexplicables… Un rastro de pasos blancos me indico un camino a seguir, imaginé que era correcto seguir el rastro ya que no conocía otro par de pies que dejaran tal huella al andar como los de la Musa del bosque. Tan pronto me aventuré me encontré con peligros, un estrepitoso barranco me hizo descender más de lo que esperaba, pero salí ileso (salvo esa raspadura en el antebrazo) Y al terminar el abrupto descenso logré observar una caverna que no había visto antes por el lugar. El rastro de los pasos seguía por el sendero hasta internarme en esa caverna. Un fuerte olor a azufre expelía las piedras del lugar, al parecer no había nada bueno allí abajo…. El camino era largo y caluroso, la presión de la caverna aumentaba y el calor comenzaba a sofocarme lo que no era para nada normal. El camino se volvía en espiral y continué bajando, no se veía oscuro debido a brillos rojizos por todos lados, un intenso calor más que cualquiera me abrumaba hasta los huesos, de a poco fui quitándome peso de encima por que sabía que si tenía que reaccionar rápidamente la ropa que llevaba puesta no me lo permitiría de la mejor manera. Tan pronto llegué abajo me percaté que el brillo venía de piedras rojas como rubíes que estaban metidas en los rincones pedregosos más inalcanzables de la cueva, me parecía sospechoso por que la naturaleza es muy sabia pero no exactamente es buena para adornar lugares de esa índole. Continué caminando por un largo pasillo aún más iluminado, cuando llegué al final vi una enorme raíz que llegaba ser tan colosal como una planta, de una de sus ramas se desprendía un capullo que rodeaba a la Musa del bosque, supuse que si fue tan fuerte para capturarle allí yo no sería un rival apto. Sentí pasos detrás de mí, luego mi vista se nublo y fui a dar al suelo…
En mi subconsciente vi a la criatura azul, era enorme, como un gran perro feroz… no le temo…


