Tuesday, October 21, 2008


Tuve una pesadilla en donde Musa corría un gran peligro a manos de una bestia azulada enorme que yo jamás había visto en mi vida. Desperté y al no encontrarle tomé mi espada y me dispuse a buscarla con la mirada (ya que gritar el nombre de una Diosa en medio de un bosque lleno de criaturas indómitas no es una gran idea). Fue extraño, me sentí desconcertado al inicio, perdido y desolado, llegué a sentir algo de angustia. Casi se cumplían dos años desde que la Diosa había muerto y yo había sido embarcado en ésta misión, pero en ese momento no lo había pensado así., tan solo sentía cosas inexplicables… Un rastro de pasos blancos me indico un camino a seguir, imaginé que era correcto seguir el rastro ya que no conocía otro par de pies que dejaran tal huella al andar como los de la Musa del bosque. Tan pronto me aventuré me encontré con peligros, un estrepitoso barranco me hizo descender más de lo que esperaba, pero salí ileso (salvo esa raspadura en el antebrazo) Y al terminar el abrupto descenso logré observar una caverna que no había visto antes por el lugar. El rastro de los pasos seguía por el sendero hasta internarme en esa caverna. Un fuerte olor a azufre expelía las piedras del lugar, al parecer no había nada bueno allí abajo…. El camino era largo y caluroso, la presión de la caverna aumentaba y el calor comenzaba a sofocarme lo que no era para nada normal. El camino se volvía en espiral y continué bajando, no se veía oscuro debido a brillos rojizos por todos lados, un intenso calor más que cualquiera me abrumaba hasta los huesos, de a poco fui quitándome peso de encima por que sabía que si tenía que reaccionar rápidamente la ropa que llevaba puesta no me lo permitiría de la mejor manera. Tan pronto llegué abajo me percaté que el brillo venía de piedras rojas como rubíes que estaban metidas en los rincones pedregosos más inalcanzables de la cueva, me parecía sospechoso por que la naturaleza es muy sabia pero no exactamente es buena para adornar lugares de esa índole. Continué caminando por un largo pasillo aún más iluminado, cuando llegué al final vi una enorme raíz que llegaba ser tan colosal como una planta, de una de sus ramas se desprendía un capullo que rodeaba a la Musa del bosque, supuse que si fue tan fuerte para capturarle allí yo no sería un rival apto. Sentí pasos detrás de mí, luego mi vista se nublo y fui a dar al suelo…

En mi subconsciente vi a la criatura azul, era enorme, como un gran perro feroz… no le temo…


Friday, October 17, 2008


El otro día me aventuré en un bosque gigantesco lleno de criaturas inhóspitas. Que a pesar de su rudo comportamiento no demostraron intenciones de dañarme, solo refunfuñaban o gritaban para lograr espantarme, pero nada de eso me daba terror ya que sabía que me temían y no tenían deseos de hacer daño si no de defenderse. El espantoso ruido al terminar el paso por el bosque era ensordecedor, dos enormes gigantes derribaban con euforia los árboles del lugar y arrasaban con las criaturas alimentándose de sus cansados y abatidos cuerpos.

- ¡Hey! – Acentué con la boca, pero ellos no me miraron, al parecer eran sordos –¡¡¡Hey, ustedes dos!!! – seguían sin prestar atención –¡¡¡Escorias que arrasan con la vida del bosque para alimentar sus toscos y torpes cuerpos, presten atención!!! – Se giraron y me observaron con desdén.
- Mira Unglir, una basura Humana – Le dijo el más verde al otro y ambos rieron.
- Hace tiempo que no venían por éstos lugares, ¿no estaban extintos pequeños gusanos? – parecía preguntarme con un tono sarcástico.
- En mi mundo, tipos como tú están extintos a causa de tipos como yo – Dije decididamente – y si ustedes siguen así se extinguirán también, podrían ser buenos y tener amistades, así no tendrían que ser eliminados.
- Mira, la basura humana nos amenaza
– dijo Unglir
- No los amenazo, solo les advierto – respondí
Uno de ellos muy rápidamente tomó un árbol y lo arrojó justo a mi lado.

- Esa si podría tomarse como amenaza – dije yo, pronto vi venir un árbol hacia mi, a pesar de mi impulso mi energía no daba a basto y perdí el equilibrio, el árbol me rozo una pierna y caí de frente al suelo. Un pie de uno de ellos (no supe cual) iba a dar sobre mi pero me levanté y me protegí con los brazos cruzados mientras iba de espaldas. Luego de quitar los brazos de enfrente me percaté que me rodeaban y venían hacia mi, me lancé hacia el lado contrario para que chocase uno con el otro, y al voltearme saqué la espada llameante para atacarles pero ésta fue detenida por un destello del que sobresalía una mano hermosa y blanquecina que sujetaba mi espada sin quemarse lo cual se me hacia extraño. Miré al ser blanco de frente mientras el destello disminuía, su cabello tenia colores diversos, sus ojos eran profundos y sus labios parecían rubíes, era un ser blanco y femenino que producía paz al solo verlo, había detenido también el ataque de los gigantes con su otra mano antes de que me impactase.

Ella me miraba con sus ojos profundos, luego torno la mirada y de un aventón hizo volar lejos a ambos gigantes hacia arriba y aturdidos quedaron en el suelo unos instantes luego de la caída.

La pequeña ser iluminada quito su mano de mi espada que guardé en inmediatamente, flotó hacia los gigantes.

- Han invadido mis bosques y destruido los árboles pero el espíritu de la naturaleza nunca muere ya que yo le doi de alimento a aquellos que profanan sus raíces – dijo con tono acucioso y duro – pueden irse, pero si vuelven a dañar un árbol les aseguro que yo lo sabré y no tendré benevolencia.

Los gigantes corrieron en la dirección en la que yo iba.

- ¿Quien eres noble guerrero de alma blanca? – pregunto el ser blanco acercándose a mi.

- Rodark, un guerrero que alguna vez fue humano – Respondí

- Tantos años viví para nunca encontrar a un ser tan profundo, ¿pero humano ya no eres? – preguntó extrañada – sincero eres al parecer, pero poco e visto de ti y me gustaría conocerte más.

- ¿Y tu quién eres? – pregunté con mucha curiosidad al ver un ser tan poderoso y bello.

- Soy una Musa, protejo el bosque desde el centro hasta el horizonte en todas las direcciones – respondió y agrego – se cual camino debes tomar, llevas perdido mucho tiempo sin rumbo al parecer, puedo acompañarte a la salida del bosque en el extremo sur, a mi me gustaría conocer más allá del bosque…

- Sería un honor que me guiaras en tan largo camino – acentúe con la cabeza y con ansias me preguntaba si luego de tanto esperar me quisiera acompañar fuera del bosque o decidiría quedarse aquí, creo que luego del largo viaje podría responder, por ahora la ayudaré a proteger el bosque.

En ese entonces los pasos eran delgados y finos, ahora hemos corrido a cada grito de ayuda del bosque y aunque tengo claro mi camino no se cual sea el destino de mi gran y bella compañía actual, una Musa, ¿quien lo diría? No quiero volver a la compañía de la oscuridad cuando hay una gran luz a mi lado, no quiero perderme en el bosque.


El otro día una niña Elfa pequeña llegó en su bicicleta a mirar a la gente del lugar, luego de camino se perdió, era de noche y Musa dormía, así que la dejé en el camino amarillo que la guiaría hacia su destino, mi camino no es tan sencillo, pero es maravilloso en buena compañía, la pequeña niña se fue alegre, hizo buenos amigos, pero así como ella recuerden, nunca pierdan el camino a pesar de todo, y si no pueden guiarse busquen una buena guía.


DaRkNeSsInMuse ^^

Wednesday, February 27, 2008




El guerrero de la luz:

Desdichado guerrero que se sacrifica por los Dioses, que es tan osado como un animal enfurecido, pero es tan sabio como el creador mismo.

El guerrero del Rayo es rápido y letal. Se mueve a gran velocidad cuando es de requerir. Sus poderes son intensos, pero el sabe que al final debe morir. El guerrero se enfrentaba a su peor enemigo, tal vez el mejor enemigo. Sus poderes eran grandes pero el adversario era fulminante.

Al final uno caería.

La energía corría por su cuerpo, estaba al tanto que solo tenía una oportunidad para herir al enemigo, pero a cambio de ello sacrificaría su vida, quemando su cuerpo y fundiéndolo con la energía de su alma.

El rayo que fulminó a su enemigo lo dejo humeante como si se hubieses quemado en el infierno.

El guerrero estaba exhausto y solo espero en el suelo a que sus aliados lo encontrasen aún con vida...